Y
bueno, llegamos a la última actividad de este primer módulo. La pregunta que me hago ya en el título me invita a reflexionar. Reflexionemos, pues…
El
cambio tecnológico afecta nuestra percepción del mundo. Si
tenemos en cuenta cómo nos comunicamos con nuestros pares hoy en día (mensajes
de texto, chats o avisos en distintas redes sociales, etc.) y comparamos estos
medios con los que contaban, por ejemplo, nuestros abuelos (charla y mate,
teléfono con suerte, cartas), nos damos cuenta de que hemos evolucionado,
técnicamente hablando. Las comunicaciones ahora son instantáneas, posibles, fáciles.
Ahora bien, ¿cómo afecta esta nueva
percepción del mundo (un mundo vertiginoso, globalizado, de alguna manera más
unido) sobre la manera en que llevamos a cabo nuestra práctica docente? Mejor
dicho, ¿somos capaces de dejar atrás la clase magistral? ¿O, sin llegar a
tanto, de enriquecerla?
En mi caso particular, tengo la suerte
de contar con una plataforma virtual. Me resulta muy útil a la hora de preparar
clases, ya que puedo abastecerme de videos, presentaciones dinámicas (adoro el
Prezi), armar clases virtuales, etc. Incluso con algunos cursos trabajamos
conceptos y libros de literatura vía blogs; nos comunicamos a través de
Twitter, valiéndonos de hashtags para
coordinar los trabajos. De todo esto resulta el armado de una blogosfera.
Puedo asegurar que esta forma de
evaluación que he descripto brevemente hace que los estudiantes puedan
considerar la creatividad como un factor relevante a la hora de la evaluación.
Saber que quedan “expuestos” de una forma tan pública como lo es el blog hace que
maduren, que activen la parte más crítica de su pensamiento. Y considero que
esta propuesta, si bien perfectible, es superadora del clásico examen
presencial escrito, instrumento valioso pero incompleto a la hora de tener en
cuenta la evaluación. La evaluación es parte del proceso de aprendizaje, y
asumirla como una instancia disociada de dicho proceso resulta,
inevitablemente, en un error.
Bruner plantea la importancia de hacer
públicos los conocimientos de los alumnos, ya que se trata de “obras colectivas
que general un espíritu de comunidad de aprendizaje”. Lipsman propone prácticas
colaborativas mediadas por las nuevas tecnologías. Entiendo que, al armar una
blogosfera que puede aparecer en la página de la escuela estoy, con mi humilde
granito de arena, contribuyendo al concepto de evaluación pública que propone
la autora. Continuaré trabajando para que así sea.
