Verdaderamente, un placer haber estado por aquí, aprendiendo, aprehendiendo, escribiendo, reflexionando... concluyendo.
Nos seguimos viendo...
Por cierto, a la hora de comparar
rúbricas (tuve en cuenta a mis musas, Patricia Liceda y Ana María Reverdito),
noté que en general nos basamos en las mismas categorías: contenido, comprensión,
seguimiento del tema, escucha otras presentaciones, etc. Es decir, nos
preocupamos porque el estudiante entienda y manifieste su comprensión del tema,
que sea capaz de adecuarlo a un auditorio y de instaurar un debate.
Para ir finalizando,
deseo dejar como reflexión que los alumnos que participan de actividades co-elaborativas
(pido prestada esta expresión a Silvia Andreoli, me parece muy clara y
sintetizadora de lo que estoy intentando expresar) llevan a cabo un aprendizaje
mucho más enriquecedor e inolvidable. Los blogs, los videos, la comunicación
vía Twitter, entre otros, contribuyen a hacer desaparecer esa barrera
infranqueable entre alumno y profesor que tanto les ha gustado a los
descendientes de Amadeo Jacques. Sin cuestionar la ética y el desempeño del
genial y controversial rector del Nacional, entiendo que estamos en tiempos muy
distintos, y debemos ubicarnos dentro de esta coyuntura. Lamentablemente, como
dice en su blog Patricia
Liceda, las actividades de
abordaje múltiple y el trabajo colaborativo no son muy populares en
las clases regulares presenciales. Es
necesario que salgamos del anquilosamiento y entendamos que estos tiempos que
estamos viviendo nos ofrecen herramientas muy interesantes. Perdamos el miedo a
conocerlas y utilizarlas.
Ahora bien, ¿cómo afecta esta nueva
percepción del mundo (un mundo vertiginoso, globalizado, de alguna manera más
unido) sobre la manera en que llevamos a cabo nuestra práctica docente? Mejor
dicho, ¿somos capaces de dejar atrás la clase magistral? ¿O, sin llegar a
tanto, de enriquecerla?
3¿Cómo
preponderar cómo piensan los
estudiantes por sobre qué piensan,
teniendo en cuenta el uso que hacen de los contenidos académicos? Brown G. (2003) menciona el desinterés de los estudiantes. ¿Cómo podemos evitarlo?