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jueves, 19 de junio de 2014

Autoevaluación

Vamos terminando este módulo. Me costó bastante: virus de por medio, me atrasé y mi angustia existencial tuvo que encontrar su cauce... haciendo.
La consigna me pide que, a modo de semáforo, escriba mis impresiones utilizando la metáfora del semáforo. Ahí voy, pues…
Luces rojas: Me obstaculizó mi propio miedo. Miedo a armar un formulario, miedo a armar una rúbrica, miedo a hacer y que no quedara la huella, miedo a no cumplir, miedo a decepcionar a colegas y tutor. Ser docente implica mucha exposición, actuar como modelo de… y saberse que uno no es tan original como pensaba.
Además, repensar la práctica conlleva algo muy complicado: la crítica. La crítica constructiva, por supuesto. Para ello el texto de Camilloni fue fundamental: es necesario no caer en “la arbitrariedad de las estimaciones” y poseer “la capacidad de percibir adecuadamente a la otra persona y tener además la capacidad de tomar decisiones acordes con lo percibido”.
Luces amarillas: Mi escepticismo se vincula al clásico problema que conlleva una automatización como la que proponen las rúbricas (algo que no me pasó con los formularios): no veo espacio para la evaluación de la creatividad, de la respuesta que el docente no espera, etc.
Luces verdes: Algo deseable es, obviamente, la satisfacción de lo que he ido logrando. Sin miedo a caer en la propaganda, los cursos que proponen Néstor Bacher, Jorge Apel y Silvia Andreoli, entre otros, son siempre creativos, útiles, renovadores. Aprendo con ellos (y con mis colegas, por supuesto,) conceptos aplicables, experimentables, interesantes siempre.
De aquí en más, me queda continuar repensando mis prácticas a la hora de evaluar: difícil no caer en la subjetividad cuando uno se maneja en un campo como el de Lengua y Literatura. Sin embargo, el desafío nos llama. Nos motiva. Y nos propone mejorar. Qué mejor que comenzar a recorrer el camino.


2 comentarios:

  1. Qué elocuente relato! Has pintado perfectamente la función del semáforo: primero te detiene, las dudas invariablemente generan reflexión, y la luz verde te habilita el avance hacia la superación! ¿Acaso no se trata de eso la educación?

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